/ sábado 16 de marzo de 2019

Amor y respeto

Hablemos de Discapacidad

José Grimaldo Colmenero


Las personas con síndrome de down nos dan, en cada momento, lecciones de vida por la grandeza de su corazón y la empatía que nos muestran a todos quienes les rodean.

Pero también nos dan ejemplo de actitud y de capacidades para llevar una vida independiente en la que pueden ser parte de una sociedad incluyente y desarrollarse en diversas áreas.

En labores manuales, actividades que implican un esfuerzo intelectual, así como en manifestaciones artísticas como la pintura o la danza, hemos conocido, a través de este espacio, personas con discapacidad que también hacen la grandeza de Guanajuato.

Familiares de personas en esta condición se acercan con frecuencia al Instituto Guanajuatense para Personas con Discapacidad, para asesorarse sobre la manera en la que deben de darles atención y generar su desarrollo independiente.

Ante la eventualidad de que se queden solos, prevalece la interrogante de la manera en la que continuarán con su vida posterior en aspectos como cuidados, necesidades, ingreso, entre otros.


Y es justamente en el desarrollo de sus capacidades propias de cada persona, en donde radica la enorme oportunidad de identificar primero y aprovechar después, sus talentos como la base de su desarrollo.

Hemos visto su capacidad para aprender rápidamente a leer, a escribir, lo cual les permite enormes competencias para su vida personal y el aprendizaje de un trabajo que les permita tener ingreso propio.

Por otra parte, llevar una vida independiente requiere de fomentar conocimiento de sí mismos, de lo que son capaces de hacer para su movilidad y para contar con lo básico para atender su persona.

Ser autosuficientes así como desarrollar sus capacidades, sus aptitudes, sus habilidades e incluso sus competencias, sin duda que se convertirá en la fuerza necesaria para que alcancen una vida independiente y de autogestión.

Otro ingrediente fundamental, sin lugar a dudas, será el amor y el cariño que reciben en su entorno familiar, así como el respeto de cada uno de sus integrantes de esta sociedad incluyente.

De esta manera podemos construir un mundo para todos. Hasta la próxima.

Hablemos de Discapacidad

José Grimaldo Colmenero


Las personas con síndrome de down nos dan, en cada momento, lecciones de vida por la grandeza de su corazón y la empatía que nos muestran a todos quienes les rodean.

Pero también nos dan ejemplo de actitud y de capacidades para llevar una vida independiente en la que pueden ser parte de una sociedad incluyente y desarrollarse en diversas áreas.

En labores manuales, actividades que implican un esfuerzo intelectual, así como en manifestaciones artísticas como la pintura o la danza, hemos conocido, a través de este espacio, personas con discapacidad que también hacen la grandeza de Guanajuato.

Familiares de personas en esta condición se acercan con frecuencia al Instituto Guanajuatense para Personas con Discapacidad, para asesorarse sobre la manera en la que deben de darles atención y generar su desarrollo independiente.

Ante la eventualidad de que se queden solos, prevalece la interrogante de la manera en la que continuarán con su vida posterior en aspectos como cuidados, necesidades, ingreso, entre otros.


Y es justamente en el desarrollo de sus capacidades propias de cada persona, en donde radica la enorme oportunidad de identificar primero y aprovechar después, sus talentos como la base de su desarrollo.

Hemos visto su capacidad para aprender rápidamente a leer, a escribir, lo cual les permite enormes competencias para su vida personal y el aprendizaje de un trabajo que les permita tener ingreso propio.

Por otra parte, llevar una vida independiente requiere de fomentar conocimiento de sí mismos, de lo que son capaces de hacer para su movilidad y para contar con lo básico para atender su persona.

Ser autosuficientes así como desarrollar sus capacidades, sus aptitudes, sus habilidades e incluso sus competencias, sin duda que se convertirá en la fuerza necesaria para que alcancen una vida independiente y de autogestión.

Otro ingrediente fundamental, sin lugar a dudas, será el amor y el cariño que reciben en su entorno familiar, así como el respeto de cada uno de sus integrantes de esta sociedad incluyente.

De esta manera podemos construir un mundo para todos. Hasta la próxima.