/ domingo 28 de abril de 2019

La cara detrás de la máscara de “los derechos del niño”

La presente generación del siglo XXI, estamos presenciando lo que algunas generaciones anteriores habrían considerado una locura; venimos siendo testigos de una guerra tan severa y tan agresiva, que no tiene misericordia alguna, una guerra directa al corazón de la sociedad: la familia.

Esta guerra esta usando todo lo usado a través de la historia para destruir a la familia como la conocemos. En la ex Unión Soviética, cuando el marxismo entró a tomar control de la sociedad, las dos primeras instituciones que se propusieron destruir fueron: la familia y la iglesia. Porque si destruyes la familia, destruyes la iglesia, y esto abre el camino para que el Estado tome el control total, esto lo han sabido grandes conquistadores.

Esta ideología del marxismo ha venido buscando a toda costa hacer a un lado todo concepto de familia desde la perspectiva cristiana, así como en general todo concepto de cristianismo, de su moral y de su ética, para que así el dios Estado pueda determinar sobre las personas lo que es bueno y lo que es malo.

Cuando Fidel Castro llegó con su triunfo de la revolución cubana (revolución marxista), abrió las puertas del sexo libre a la juventud cubana para quitarle autoridad a los padres, no sin cosechar los efectos de este tipo de comportamiento, pues enfermedades venéreas que habían sido erradicadas en la isla, volvieron a resucitar a niveles alarmantes. El concepto de familia que se conoció antes de la revolución cubana fue suplida por otra, una donde la inmoralidad ha venido a hacer crisis, y es una de las principales causas del deterioro de la salud sexual en la isla (1).

Pero el sexo libre no es la única estrategia aplicada por la agenda del marxismo en su interés para establecer su sistema político-económico socialista global, el cual pregona una salvación política para el hombre en lugar de una salvación integral como lo enseña el verdadero cristianismo. Pues los llamados “derechos del niño”, los cuales incluyen derechos sexuales y reproductivos para niños desde edades muy tiernas y tempranas, sí, así como lo escuchas, forma parte de la misma estrategia de este socialismo para destruir a la familia histórica tradicional.

No cabe la menor duda que esta estrategia ha sido bien pensada para quitar a los padres la autoridad sobre sus hijos, y transferir esta autoridad al Estado, a través de las escuelas públicas y esto que llaman “derechos del niño”. Pues anteriormente, conforme a la soberanía de los pueblos libres, los temas relacionados con los niños habían recaído siempre sobre la familia, es decir, sobre sus padres, los cuales tenían autoridad plena sobre la educación, la disciplina y la fe que querían transmitir y heredar a sus hijos.

Pero ahora, la convención sobre los derechos del niño, a la que se han sumado casi la mayoría de los países del mundo, entre los que se encuentra México, dicta instrucciones desde fuera a sus países miembros para que eliminen el castigo a los niños, para que los padres no puedan ni siquiera disciplinarlos con una nalgada, y entiéndase esto último, en el sentido sano de corrección que deben hacer unos padres amorosos que disciplinan a sus criaturas precisamente para no echarlos a perder, y no en el sentido de un abuso. Así que la próxima vez que escuches que México es un país soberano, piénsatela dos veces, pues si fuera realmente soberano, ¿por qué tendría que estar sujeto a leyes dictadas desde fuera, aún considerándolas con más autoridad que su propia constitución, leyes impuestas por organismos internacionales como estas que falsamente hablan de “derechos del niño”?

Como diría Steven Groves de la Fundación Heritage: “me sentiría avergonzado si viviera en un país que estuviera dispuesto a empoderar a su gobierno federal de tal manera que se involucre en las relaciones familiares más íntimas, apruebe leyes y luego se presente a que sean examinadas por un comité en Ginebra (2).” (haciendo referencia que en Ginebra fue donde tuvo lugar la primer declaración sobre los derechos del niño, que finalmente la ONU adoptó, surgiendo así la convención actual sobre los derechos del niño).

Pero esto por lo que sentiría vergüenza Steven Groves, es lo que esta sucediendo hoy en día en nuestro país, ¿sentiremos la misma vergüenza e indignación que Groves y alzaremos la voz?, o ¿seguiremos el camino de aquellas civilizaciones que echando abajo la base como es la familia histórica tradicional, terminaron colapsadas por su gran inmoralidad?

Favor de enviar todo comentario a los siguientes sitios sociales, blog: metamorfosiscultural.wordpress.com; facebook, twitter, YouTube: Metamorfosis Cultural ó si deseas comentar más ampliamente puedes hacerlo al correo: metamorfosiscultural2016@gmail.com Gracias.

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Artículo escrito por: Alejandra Pimentel Sánchez. Licenciada en Ciencias de la Familia.


La presente generación del siglo XXI, estamos presenciando lo que algunas generaciones anteriores habrían considerado una locura; venimos siendo testigos de una guerra tan severa y tan agresiva, que no tiene misericordia alguna, una guerra directa al corazón de la sociedad: la familia.

Esta guerra esta usando todo lo usado a través de la historia para destruir a la familia como la conocemos. En la ex Unión Soviética, cuando el marxismo entró a tomar control de la sociedad, las dos primeras instituciones que se propusieron destruir fueron: la familia y la iglesia. Porque si destruyes la familia, destruyes la iglesia, y esto abre el camino para que el Estado tome el control total, esto lo han sabido grandes conquistadores.

Esta ideología del marxismo ha venido buscando a toda costa hacer a un lado todo concepto de familia desde la perspectiva cristiana, así como en general todo concepto de cristianismo, de su moral y de su ética, para que así el dios Estado pueda determinar sobre las personas lo que es bueno y lo que es malo.

Cuando Fidel Castro llegó con su triunfo de la revolución cubana (revolución marxista), abrió las puertas del sexo libre a la juventud cubana para quitarle autoridad a los padres, no sin cosechar los efectos de este tipo de comportamiento, pues enfermedades venéreas que habían sido erradicadas en la isla, volvieron a resucitar a niveles alarmantes. El concepto de familia que se conoció antes de la revolución cubana fue suplida por otra, una donde la inmoralidad ha venido a hacer crisis, y es una de las principales causas del deterioro de la salud sexual en la isla (1).

Pero el sexo libre no es la única estrategia aplicada por la agenda del marxismo en su interés para establecer su sistema político-económico socialista global, el cual pregona una salvación política para el hombre en lugar de una salvación integral como lo enseña el verdadero cristianismo. Pues los llamados “derechos del niño”, los cuales incluyen derechos sexuales y reproductivos para niños desde edades muy tiernas y tempranas, sí, así como lo escuchas, forma parte de la misma estrategia de este socialismo para destruir a la familia histórica tradicional.

No cabe la menor duda que esta estrategia ha sido bien pensada para quitar a los padres la autoridad sobre sus hijos, y transferir esta autoridad al Estado, a través de las escuelas públicas y esto que llaman “derechos del niño”. Pues anteriormente, conforme a la soberanía de los pueblos libres, los temas relacionados con los niños habían recaído siempre sobre la familia, es decir, sobre sus padres, los cuales tenían autoridad plena sobre la educación, la disciplina y la fe que querían transmitir y heredar a sus hijos.

Pero ahora, la convención sobre los derechos del niño, a la que se han sumado casi la mayoría de los países del mundo, entre los que se encuentra México, dicta instrucciones desde fuera a sus países miembros para que eliminen el castigo a los niños, para que los padres no puedan ni siquiera disciplinarlos con una nalgada, y entiéndase esto último, en el sentido sano de corrección que deben hacer unos padres amorosos que disciplinan a sus criaturas precisamente para no echarlos a perder, y no en el sentido de un abuso. Así que la próxima vez que escuches que México es un país soberano, piénsatela dos veces, pues si fuera realmente soberano, ¿por qué tendría que estar sujeto a leyes dictadas desde fuera, aún considerándolas con más autoridad que su propia constitución, leyes impuestas por organismos internacionales como estas que falsamente hablan de “derechos del niño”?

Como diría Steven Groves de la Fundación Heritage: “me sentiría avergonzado si viviera en un país que estuviera dispuesto a empoderar a su gobierno federal de tal manera que se involucre en las relaciones familiares más íntimas, apruebe leyes y luego se presente a que sean examinadas por un comité en Ginebra (2).” (haciendo referencia que en Ginebra fue donde tuvo lugar la primer declaración sobre los derechos del niño, que finalmente la ONU adoptó, surgiendo así la convención actual sobre los derechos del niño).

Pero esto por lo que sentiría vergüenza Steven Groves, es lo que esta sucediendo hoy en día en nuestro país, ¿sentiremos la misma vergüenza e indignación que Groves y alzaremos la voz?, o ¿seguiremos el camino de aquellas civilizaciones que echando abajo la base como es la familia histórica tradicional, terminaron colapsadas por su gran inmoralidad?

Favor de enviar todo comentario a los siguientes sitios sociales, blog: metamorfosiscultural.wordpress.com; facebook, twitter, YouTube: Metamorfosis Cultural ó si deseas comentar más ampliamente puedes hacerlo al correo: metamorfosiscultural2016@gmail.com Gracias.

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Artículo escrito por: Alejandra Pimentel Sánchez. Licenciada en Ciencias de la Familia.


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