/ sábado 26 de septiembre de 2020

Lo difícil que es pisar el asfalto de la CDMX

Por fin se bajaron de sus cómodos automóviles y desembarcaron, con símbolos cristeros y toda la demás parafernalia, en la meca de las marchas y plantones. Qué bueno que se cansaron de contaminar calles de provincia con sus cláxones y gases de exhosto, para deambular a pie como lo han hecho millones de mexicanos en busca de una reivindicación a lo largo de décadas. Tras algunos reveses y un exceso de cobertura mediática muy explicable, los integrantes de FRENA con amparo en la mano hicieron esta semana su ingreso a la plancha del Zócalo.

No son gente humilde, su líder más visible, Gilberto Lozano, llama estúpidos a quienes cuestionaron que las carpas instaladas permanecieran vacías buena parte del día y durante la noche. “Eso de que un cuate, ay, está sola la tienda de campaña. A ver, mete a tu mamá, cabrón, 24 horas.”

No son gente con grandes ideas, su única “Gran Estrategia”, como lo declaran en internet y a voz en cuello consiste en exigir la renuncia del presidente López Obrador. Su odio contra él parece ser lo único que amalgama a este grupo que con sus recién compradas tiendas de campaña ha realizado en la Plaza de la Constitución un montaje perfectamente alineado digno de Spencer Tunick. Aunque lejos de posar como Dios los trajo al mundo, se abrazan a la bandera mexicana, rezan a la guadalupana y asperjan agua bendita a la fuerzas policiales. Me pregunto si estos mismos manifestantes no abogaban en anteriores gobiernos porque estos mismos granaderos diluyeran a golpe y porrazo plantones y bloqueos que les imposibilitaban circular en sus amados autos.

Tampoco son gente con algún sentido de la política, o por lo menos eso pregonan, sólo debes mostrar odio incondicional a Andrés Manuel López Obrador y a lo que este representa (tanto lo positivo como lo negativo) y ya estás dentro. Su manifiesto, redactado aún peor que el desplegado de los 600 intelectuales en favor de la libertad de expresión, dice textualmente: “Reconocemos que es ANDRÉS López el origen y causa raíz de cientos de manifestaciones y golpes a la libertad, la democracia, la armonía, la paz, el bienestar, la justicia y la verdad. Por tanto LA YUGULAR es su presencia como mandatario nacional. La meta del movimiento es QUE DIMITA”(sic)

Cofradía rimbonbante neocristera, marionetas de la derecha, simples ciudadanos hastiados o una mezcla de todo lo anterior, es complicado definir con exactitud al FRENA. Ante el fracaso palmario de la oposición política a través del sistema de partidos, pareciera que dar una cucharada de su propia medicina a quien ocupó Reforma en 2006 hace parte de la estrategia para minar la popularidad del gobierno actual en miras a recuperar el poder perdido. Es muy posible que esa presencia desafiante, frente a Palacio Nacional se mantenga por tiempo indefinido como una muestra del encono generado por el presidente mismo como candidato a lo largo de este siglo y como mandatario en los dos últimos años. La libertad para expresarse, como lo han suscrito otros miles en un desplegado mucho mejor escrito, no ha estado ni está por el momento bajo amenaza. Sin embargo, un presidente sin agenda clara que atiza todos los días el fuego en los medios, no augura mejores tiempos. La inteligencia, la prudencia y el silencio nunca han sido enemigos de la buena política, pero al parecer eso lo entienden muy pocos.


Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

Por fin se bajaron de sus cómodos automóviles y desembarcaron, con símbolos cristeros y toda la demás parafernalia, en la meca de las marchas y plantones. Qué bueno que se cansaron de contaminar calles de provincia con sus cláxones y gases de exhosto, para deambular a pie como lo han hecho millones de mexicanos en busca de una reivindicación a lo largo de décadas. Tras algunos reveses y un exceso de cobertura mediática muy explicable, los integrantes de FRENA con amparo en la mano hicieron esta semana su ingreso a la plancha del Zócalo.

No son gente humilde, su líder más visible, Gilberto Lozano, llama estúpidos a quienes cuestionaron que las carpas instaladas permanecieran vacías buena parte del día y durante la noche. “Eso de que un cuate, ay, está sola la tienda de campaña. A ver, mete a tu mamá, cabrón, 24 horas.”

No son gente con grandes ideas, su única “Gran Estrategia”, como lo declaran en internet y a voz en cuello consiste en exigir la renuncia del presidente López Obrador. Su odio contra él parece ser lo único que amalgama a este grupo que con sus recién compradas tiendas de campaña ha realizado en la Plaza de la Constitución un montaje perfectamente alineado digno de Spencer Tunick. Aunque lejos de posar como Dios los trajo al mundo, se abrazan a la bandera mexicana, rezan a la guadalupana y asperjan agua bendita a la fuerzas policiales. Me pregunto si estos mismos manifestantes no abogaban en anteriores gobiernos porque estos mismos granaderos diluyeran a golpe y porrazo plantones y bloqueos que les imposibilitaban circular en sus amados autos.

Tampoco son gente con algún sentido de la política, o por lo menos eso pregonan, sólo debes mostrar odio incondicional a Andrés Manuel López Obrador y a lo que este representa (tanto lo positivo como lo negativo) y ya estás dentro. Su manifiesto, redactado aún peor que el desplegado de los 600 intelectuales en favor de la libertad de expresión, dice textualmente: “Reconocemos que es ANDRÉS López el origen y causa raíz de cientos de manifestaciones y golpes a la libertad, la democracia, la armonía, la paz, el bienestar, la justicia y la verdad. Por tanto LA YUGULAR es su presencia como mandatario nacional. La meta del movimiento es QUE DIMITA”(sic)

Cofradía rimbonbante neocristera, marionetas de la derecha, simples ciudadanos hastiados o una mezcla de todo lo anterior, es complicado definir con exactitud al FRENA. Ante el fracaso palmario de la oposición política a través del sistema de partidos, pareciera que dar una cucharada de su propia medicina a quien ocupó Reforma en 2006 hace parte de la estrategia para minar la popularidad del gobierno actual en miras a recuperar el poder perdido. Es muy posible que esa presencia desafiante, frente a Palacio Nacional se mantenga por tiempo indefinido como una muestra del encono generado por el presidente mismo como candidato a lo largo de este siglo y como mandatario en los dos últimos años. La libertad para expresarse, como lo han suscrito otros miles en un desplegado mucho mejor escrito, no ha estado ni está por el momento bajo amenaza. Sin embargo, un presidente sin agenda clara que atiza todos los días el fuego en los medios, no augura mejores tiempos. La inteligencia, la prudencia y el silencio nunca han sido enemigos de la buena política, pero al parecer eso lo entienden muy pocos.


Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

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