/ sábado 16 de marzo de 2019

MES DE MARZO 3

ARQ. JAVIER MARTÍN RUIZ CRONISTA DE IRAPUATO

Hoy continúo mis comentarios sobre lo que conozco por vivencia y por estudio de la feria de Irapuato, la que en el transcurso del tiempo ha recibido varios nombres. Recién fue coronada como Reyna de la ciudad y de Expo Fresas, Salma 1, en el patio amplio del edificio edilicio, igual que cuando se le entregó el reconocimiento Vasco de Quiroga al joven Ariel Gómez-Ortigoza Aguirre, con asistencia aceptable y respetuosa.

Todo evoluciona y es perfectible pero sigo creyendo que la ceremonia de entrega del Vasco de Quiroga debía ser como inicialmente, en la Plaza Vasco de Quiroga, lo que fue el atrio del Templo del ‘Hospitalito’ donde se encuentra precisamente el monumento a Don Vasco, fiel guardián, ejemplo a seguir y centro anímico de la entrega de ese reconocimiento que, de algún modo, los reconocidos deben participar de algunas virtudes y/o cualidades que tuvo don Vasco, como entrega, bondad, desinterés, sencillez o humildad, etc. y que la Ceremonia de entrega del Vasco de Quiroga sea ella misma y no la variedad que se presente.

Desconozco si se realizó el baile después de la coronación. Anteriormente y durante años dicho baile se realizaba, luego de la coronación en el Cine Irapuato (demolido ya, en la avenida Guerrero, espacio que ocupa el ‘estacionamiento España’), en el patio de la presidencia municipal con cientos de invitados, en decenas de mesas cada una con la lista de personas que las ocuparían. Su inicio se daba a las diez treinta p. m. y la variedad iniciaba aproximadamente a las veinticuatro horas y cada año eran contratados grandes artistas de antaño como: Juan Torres (+), Manoella Torres, Lila Deneken, Armando Manzanero y Marco Antonio Muñiz, entre otros.

En otros espacios donde se realizaba el baile, como en las instalaciones de la Feria de las Fresas -actualmente la sede del DIF municipal-, eran contratadas orquestas con gran prestigio y calidad para bailar y gozar, como la de ‘Pablo Beltrán Ruiz’, y más atrás, la de ‘Valle de Santiago’ y ‘la orquesta de Ingeniería de la ciudad de México’. El tiempo pasa, pero nuestra feria continúa siendo el espacio social más importante de Irapuato.

Otra fecha muy importante y que se hace coincidir a la feria con ella, es la del 21 de marzo en que se conmemora el natalicio de Don Benito Juárez García aprovechando que es día de fiesta nacional y con ello puedan ir a la feria más irapuatenses y vecinos de la región. Personaje muy conocido, relataré algo de su historia a través de lo escrito y la relación que llegó a tener con nuestro estado de Guanajuato, e inmerso en él, con Irapuato.

Nació en Guelatao, un poblado de Oaxaca, el 21 de marzo de 1806. Sus padres, Marcelino Juárez y Brígida García murieron pocos años después y a sus tres años, Benito fue adoptado por su tío Bernardino Juárez quien le encomendó el cuidado del rebaño, al que llevaba diario a pastar en los campos y montes de ese lugar alejado del mundo. Como lo comentaba él, ‘con un vehemente deseo de aprender’, a los doce años de edad dejó su pueblo natal al que no volvería jamás, para ir a la ciudad de Oaxaca donde había escuelas y, sobretodo, un seminario.

Ya en esa ciudad, vivió en la casa de un comerciante italiano de nombre Antonio Maza. Pocos días después conoció a don Antonio Salanueva un hombre piadoso y muy honrado que ejercía el oficio de encuadernador y empastador de libros, quien se convirtió en su benefactor y lo llevó a su casa. Ya en ella, Benito, además de aprender el oficio de encuadernar, fue envió a la escuela donde aprendió el español, ya que hablaba el zapoteco, su lengua natal, lo apadrinó Don Antonio Salanueva y le alentó a leer y estudiar muchos de los libros que en su taller tenía para ser encuadernados. El 21 de octubre de 1821 Juárez ingresó al seminario de Oaxaca como alumno externo donde se distinguió con su notable sabiduría, mostrada en sus calificaciones de ‘excelente’ en todas las materias que estudió como en el curso de ‘artes’.

Al año siguiente dejó los estudios y abandonó el seminario con el claro disgusto de su padrino don Antonio y se inscribió en el recién creado ‘Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca’, el que ostentaba la fama de ser espacio de herejes, libertinos y de prostitución. En él, Juárez conoció a los hombres más destacados del Partido Liberal de Oaxaca quienes le descubrieron la realidad en que vivía el país, comprendió así el valor de la ley como suprema arma de las naciones y la mística de que el derecho y la justicia son las más poderosas razones. El mes de enero de 1834, Benito Juárez sustentó su examen profesional y recibió el título de abogado.

Inició una carrera meteórica. Trabajó en el despacho del Licenciado Tiburcio Cabañas; fue secretario del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca; regidor y enseguida diputado de la ciudad de Oaxaca. Se unió al grupo político de quienes habían sido sus maestros, los que en su mayoría eran masones de las logias yorkinas, las que pretendían encauzar el desarrollo de México a un modelo equiparable al de los Estados Unidos de Norteamérica, porque gozaba de progreso y libertad. Juárez abrazó esas ideas y se comprometió a defenderlas siempre. En 1843 Benito Juárez contrajo matrimonio con Margarita Maza, él tenía 37 años y ella 17, con quien procreó cuatro hijos, y años antes de este matrimonio tuvo dos hijas con una compañera de nombre Juana Rosa Chagoya.

Su carrera política se aceleró. Fue nombrado secretario general del estado de Oaxaca; enseguida fiscal del Supremo Tribunal de Justicia; luego, diputado al Congreso Federal, por lo cual el año de 1847 viajó por primera vez a la capital de país. Debido a la guerra iniciada por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica quien había invadido el territorio nacional para apropiarse de buena parte de él, en 1847 dispersado el Congreso, Juárez regresó a Oaxaca donde trabajó con los liberales y con ello logró la gubernatura del estado el 29 de noviembre de 1847, que ejerció hasta el mes de agosto de 1852.

Al año siguiente regresó a México Antonio López de Santanna e instauró una dictadura personal persiguiendo a quienes profesaban las ideas liberales, uno de ellos, Juárez, quien fue apresado y decretado su destierro donde, en Veracruz fue embarcado a la Habana, Cuba. Una gran cantidad de acontecimientos lo llevaron a ser nuevamente apresado, ahora por el gobierno de Ignacio Comonfort como presidente de la república y Juárez como presidente de la Suprema Corte de Justicia de le Nación, promoviendo ‘reformas saludables y conveniente a la Constitución’ la cual fue considerada como herética. Obligado por las circunstancias, Comonfort declaró anulada la Constitución. Reconoció que ya no era ni de hecho ni de derecho presidente de la república y que, por mandato de la Constitución, el presidente de la república era el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es decir, Benito Juárez. Luego de tres semanas de estar preso, Juárez salió de Palacio Nacional, escapando igualmente de la ciudad de México, pero ya convertido en presidente de la república.

Con esta acción inició un periplo por gran parte de la república en el cual participó Guanajuato capital primordialmente. En mi siguiente capítulo continuaré con este relato en el cual platicaré la relación de Benito Juárez con Irapuato. Acepto críticas constructivas para este artículo.

ARQ. JAVIER MARTÍN RUIZ CRONISTA DE IRAPUATO

Hoy continúo mis comentarios sobre lo que conozco por vivencia y por estudio de la feria de Irapuato, la que en el transcurso del tiempo ha recibido varios nombres. Recién fue coronada como Reyna de la ciudad y de Expo Fresas, Salma 1, en el patio amplio del edificio edilicio, igual que cuando se le entregó el reconocimiento Vasco de Quiroga al joven Ariel Gómez-Ortigoza Aguirre, con asistencia aceptable y respetuosa.

Todo evoluciona y es perfectible pero sigo creyendo que la ceremonia de entrega del Vasco de Quiroga debía ser como inicialmente, en la Plaza Vasco de Quiroga, lo que fue el atrio del Templo del ‘Hospitalito’ donde se encuentra precisamente el monumento a Don Vasco, fiel guardián, ejemplo a seguir y centro anímico de la entrega de ese reconocimiento que, de algún modo, los reconocidos deben participar de algunas virtudes y/o cualidades que tuvo don Vasco, como entrega, bondad, desinterés, sencillez o humildad, etc. y que la Ceremonia de entrega del Vasco de Quiroga sea ella misma y no la variedad que se presente.

Desconozco si se realizó el baile después de la coronación. Anteriormente y durante años dicho baile se realizaba, luego de la coronación en el Cine Irapuato (demolido ya, en la avenida Guerrero, espacio que ocupa el ‘estacionamiento España’), en el patio de la presidencia municipal con cientos de invitados, en decenas de mesas cada una con la lista de personas que las ocuparían. Su inicio se daba a las diez treinta p. m. y la variedad iniciaba aproximadamente a las veinticuatro horas y cada año eran contratados grandes artistas de antaño como: Juan Torres (+), Manoella Torres, Lila Deneken, Armando Manzanero y Marco Antonio Muñiz, entre otros.

En otros espacios donde se realizaba el baile, como en las instalaciones de la Feria de las Fresas -actualmente la sede del DIF municipal-, eran contratadas orquestas con gran prestigio y calidad para bailar y gozar, como la de ‘Pablo Beltrán Ruiz’, y más atrás, la de ‘Valle de Santiago’ y ‘la orquesta de Ingeniería de la ciudad de México’. El tiempo pasa, pero nuestra feria continúa siendo el espacio social más importante de Irapuato.

Otra fecha muy importante y que se hace coincidir a la feria con ella, es la del 21 de marzo en que se conmemora el natalicio de Don Benito Juárez García aprovechando que es día de fiesta nacional y con ello puedan ir a la feria más irapuatenses y vecinos de la región. Personaje muy conocido, relataré algo de su historia a través de lo escrito y la relación que llegó a tener con nuestro estado de Guanajuato, e inmerso en él, con Irapuato.

Nació en Guelatao, un poblado de Oaxaca, el 21 de marzo de 1806. Sus padres, Marcelino Juárez y Brígida García murieron pocos años después y a sus tres años, Benito fue adoptado por su tío Bernardino Juárez quien le encomendó el cuidado del rebaño, al que llevaba diario a pastar en los campos y montes de ese lugar alejado del mundo. Como lo comentaba él, ‘con un vehemente deseo de aprender’, a los doce años de edad dejó su pueblo natal al que no volvería jamás, para ir a la ciudad de Oaxaca donde había escuelas y, sobretodo, un seminario.

Ya en esa ciudad, vivió en la casa de un comerciante italiano de nombre Antonio Maza. Pocos días después conoció a don Antonio Salanueva un hombre piadoso y muy honrado que ejercía el oficio de encuadernador y empastador de libros, quien se convirtió en su benefactor y lo llevó a su casa. Ya en ella, Benito, además de aprender el oficio de encuadernar, fue envió a la escuela donde aprendió el español, ya que hablaba el zapoteco, su lengua natal, lo apadrinó Don Antonio Salanueva y le alentó a leer y estudiar muchos de los libros que en su taller tenía para ser encuadernados. El 21 de octubre de 1821 Juárez ingresó al seminario de Oaxaca como alumno externo donde se distinguió con su notable sabiduría, mostrada en sus calificaciones de ‘excelente’ en todas las materias que estudió como en el curso de ‘artes’.

Al año siguiente dejó los estudios y abandonó el seminario con el claro disgusto de su padrino don Antonio y se inscribió en el recién creado ‘Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca’, el que ostentaba la fama de ser espacio de herejes, libertinos y de prostitución. En él, Juárez conoció a los hombres más destacados del Partido Liberal de Oaxaca quienes le descubrieron la realidad en que vivía el país, comprendió así el valor de la ley como suprema arma de las naciones y la mística de que el derecho y la justicia son las más poderosas razones. El mes de enero de 1834, Benito Juárez sustentó su examen profesional y recibió el título de abogado.

Inició una carrera meteórica. Trabajó en el despacho del Licenciado Tiburcio Cabañas; fue secretario del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca; regidor y enseguida diputado de la ciudad de Oaxaca. Se unió al grupo político de quienes habían sido sus maestros, los que en su mayoría eran masones de las logias yorkinas, las que pretendían encauzar el desarrollo de México a un modelo equiparable al de los Estados Unidos de Norteamérica, porque gozaba de progreso y libertad. Juárez abrazó esas ideas y se comprometió a defenderlas siempre. En 1843 Benito Juárez contrajo matrimonio con Margarita Maza, él tenía 37 años y ella 17, con quien procreó cuatro hijos, y años antes de este matrimonio tuvo dos hijas con una compañera de nombre Juana Rosa Chagoya.

Su carrera política se aceleró. Fue nombrado secretario general del estado de Oaxaca; enseguida fiscal del Supremo Tribunal de Justicia; luego, diputado al Congreso Federal, por lo cual el año de 1847 viajó por primera vez a la capital de país. Debido a la guerra iniciada por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica quien había invadido el territorio nacional para apropiarse de buena parte de él, en 1847 dispersado el Congreso, Juárez regresó a Oaxaca donde trabajó con los liberales y con ello logró la gubernatura del estado el 29 de noviembre de 1847, que ejerció hasta el mes de agosto de 1852.

Al año siguiente regresó a México Antonio López de Santanna e instauró una dictadura personal persiguiendo a quienes profesaban las ideas liberales, uno de ellos, Juárez, quien fue apresado y decretado su destierro donde, en Veracruz fue embarcado a la Habana, Cuba. Una gran cantidad de acontecimientos lo llevaron a ser nuevamente apresado, ahora por el gobierno de Ignacio Comonfort como presidente de la república y Juárez como presidente de la Suprema Corte de Justicia de le Nación, promoviendo ‘reformas saludables y conveniente a la Constitución’ la cual fue considerada como herética. Obligado por las circunstancias, Comonfort declaró anulada la Constitución. Reconoció que ya no era ni de hecho ni de derecho presidente de la república y que, por mandato de la Constitución, el presidente de la república era el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es decir, Benito Juárez. Luego de tres semanas de estar preso, Juárez salió de Palacio Nacional, escapando igualmente de la ciudad de México, pero ya convertido en presidente de la república.

Con esta acción inició un periplo por gran parte de la república en el cual participó Guanajuato capital primordialmente. En mi siguiente capítulo continuaré con este relato en el cual platicaré la relación de Benito Juárez con Irapuato. Acepto críticas constructivas para este artículo.