/ sábado 6 de junio de 2020

Réquiem por el glifosato

Aunque muchos no lo crean, no todo en la 4T son trenes maya y santa lucías. Esta semana las declaraciones de Bosco de la Vega, presidente del Consejo Nacional Agropecuario, y Víctor Manuel Toledo Manzur, titular de la Semarnat, dejan claro que finalmente se pondrá interés en retirar del mercado plaguicidas y herbicidas nocivos para la salud humana y de otras especies.

Mientras el primero abogaba porque se permitiera el uso del glifosato, cuya importación está prohibida desde diciembre del año pasado, el segundo anunció que se erradicará su uso de forma gradual, al igual que otros 80 compuestos más que son perjudiciales para el medio ambiente. La brújula se orienta ahora (por fin) hacia “procesos de transición en agroecología y pesca, agua, energía, conservación, ciudades e industria, educación y gobernanza ambiental.” Ojalá esto incluyera también el alejamiento de los combustibles fósiles, pero eso ya es mucho soñar.

Algunos lectores llorarán porque se erradique el glifosato, pero no está de más recordar que la discusión no se trata sólo de su probable clasificación como agente cancerígeno, como reclamó de la Vega, sino su probado efecto en muchos otros campos. Aquí transcribo un fragmento de la carta que diversos científicos, investigadores y activistas remitieron a la SEMARNAT en apoyo a su prohibición, pues el químico es “factor de riesgo para la encefalopatía, autismo, parkinsonismo, linfoma no Hodgkin, teratogénesis, estrés oxidativo, mutagenicidad, genotoxicidad, trastornos en el sistema endocrino, toxicidad en el sistema reproductivo, sistema inmunológico (de suma importancia en tiempos de la pandemia de la COVID-19), sistema nervioso y sistema renal, entre otros; además de su toxicidad en peces, anfibios, tortugas, crustáceos, moluscos, fitoplancton, zooplancton, organismos polinizadores y otros insectos benéficos, en aves y reptiles.”

Para los curiosos, la carta completa y los nombres de los firmantes se encuentran disponibles en línea, así como la descripción de casos específicos en comunidades rurales de México donde se han documentado los estragos del glifosato en la población.

Quienes han vivido toda su vida en el Bajío y carecen de memoria selectiva, dicen extrañar el espectáculo de las luciérnagas en las noches. Éstas y otros insectos, muchos de ellos polinizadores y/o inocuos han sido borrados desde hace décadas por el uso irracional de plaguicidas.

Uno de los espectáculos más impresionantes, que habla de la calidad del aire y cuidado de la naturaleza al que puede llegarse en una megalópolis, es el canto de las cigarras en la ciudad de Tokio durante el verano. ¿Por qué no podemos buscar un mayor equilibrio con nuestro entorno y mejorar la vida en nuestros campos y ciudades? ¿Es sólo privilegio de países desarrollados, o más bien algo inalcanzable para mentes subdesarrolladas?

Celebro que la SEMARNAT tome finalmente cartas en el asunto, más allá de los intereses inmediatistas y empresariales tan caros a anteriores gobiernos. Porque a pesar de haber firmado convenios como el de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes o el de Rotterdam, el gobierno de México se mantenía, como con muchos otros tratados, reacio a aplicarlo cabalmente.

Posdatas:

1. Nos siguen metiendo miedo con las estadísticas del coronavirus. Tras casi tres meses de casos en México, la cifra que se sigue machacando diariamente a escala nacional y estatal es el total de contagios. Sobre esa base México arrastra unos 110.000 contagios, cuando en realidad las mismas estadísticas dicen que sólo hay poco menos de 18.000 activos entre 128 millones de habitantes. En Guanajuato, se esgrime la cifra este sábado, 6 de junio, de 2.823 contagios de los cuales en realidad hay poco más de 1.800 activos entre una población de seis millones de habitantes. Ni hablar de los casos críticos donde también habría mucha tela de donde cortar. ¿Es para confiarnos? No, pero tampoco para seguir histéricos o paranoicos. Sigo dudando (y lo hice desde un principio) de que un confinamiento tan brutal haya sido indispensable; ya seguiremos sufriendo las consecuencias.


2. No sé si celebrar que nuestro gobernador, el licenciado Rodríguez Vallejo, se haya pronunciado a favor del bloque de gobernadores rebeldes y ahora haga parte de sus filas. Sus excelsas capacidades intelectuales, habilidad en el gobierno de su estado, don de gentes, popularidad sin límites, ideales prístinos e incorruptible proceder en la administración serán un gran aporte a este combo que pretende... No, en serio... ¿Alguien sabe en realidad qué pretenden?


Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

Aunque muchos no lo crean, no todo en la 4T son trenes maya y santa lucías. Esta semana las declaraciones de Bosco de la Vega, presidente del Consejo Nacional Agropecuario, y Víctor Manuel Toledo Manzur, titular de la Semarnat, dejan claro que finalmente se pondrá interés en retirar del mercado plaguicidas y herbicidas nocivos para la salud humana y de otras especies.

Mientras el primero abogaba porque se permitiera el uso del glifosato, cuya importación está prohibida desde diciembre del año pasado, el segundo anunció que se erradicará su uso de forma gradual, al igual que otros 80 compuestos más que son perjudiciales para el medio ambiente. La brújula se orienta ahora (por fin) hacia “procesos de transición en agroecología y pesca, agua, energía, conservación, ciudades e industria, educación y gobernanza ambiental.” Ojalá esto incluyera también el alejamiento de los combustibles fósiles, pero eso ya es mucho soñar.

Algunos lectores llorarán porque se erradique el glifosato, pero no está de más recordar que la discusión no se trata sólo de su probable clasificación como agente cancerígeno, como reclamó de la Vega, sino su probado efecto en muchos otros campos. Aquí transcribo un fragmento de la carta que diversos científicos, investigadores y activistas remitieron a la SEMARNAT en apoyo a su prohibición, pues el químico es “factor de riesgo para la encefalopatía, autismo, parkinsonismo, linfoma no Hodgkin, teratogénesis, estrés oxidativo, mutagenicidad, genotoxicidad, trastornos en el sistema endocrino, toxicidad en el sistema reproductivo, sistema inmunológico (de suma importancia en tiempos de la pandemia de la COVID-19), sistema nervioso y sistema renal, entre otros; además de su toxicidad en peces, anfibios, tortugas, crustáceos, moluscos, fitoplancton, zooplancton, organismos polinizadores y otros insectos benéficos, en aves y reptiles.”

Para los curiosos, la carta completa y los nombres de los firmantes se encuentran disponibles en línea, así como la descripción de casos específicos en comunidades rurales de México donde se han documentado los estragos del glifosato en la población.

Quienes han vivido toda su vida en el Bajío y carecen de memoria selectiva, dicen extrañar el espectáculo de las luciérnagas en las noches. Éstas y otros insectos, muchos de ellos polinizadores y/o inocuos han sido borrados desde hace décadas por el uso irracional de plaguicidas.

Uno de los espectáculos más impresionantes, que habla de la calidad del aire y cuidado de la naturaleza al que puede llegarse en una megalópolis, es el canto de las cigarras en la ciudad de Tokio durante el verano. ¿Por qué no podemos buscar un mayor equilibrio con nuestro entorno y mejorar la vida en nuestros campos y ciudades? ¿Es sólo privilegio de países desarrollados, o más bien algo inalcanzable para mentes subdesarrolladas?

Celebro que la SEMARNAT tome finalmente cartas en el asunto, más allá de los intereses inmediatistas y empresariales tan caros a anteriores gobiernos. Porque a pesar de haber firmado convenios como el de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes o el de Rotterdam, el gobierno de México se mantenía, como con muchos otros tratados, reacio a aplicarlo cabalmente.

Posdatas:

1. Nos siguen metiendo miedo con las estadísticas del coronavirus. Tras casi tres meses de casos en México, la cifra que se sigue machacando diariamente a escala nacional y estatal es el total de contagios. Sobre esa base México arrastra unos 110.000 contagios, cuando en realidad las mismas estadísticas dicen que sólo hay poco menos de 18.000 activos entre 128 millones de habitantes. En Guanajuato, se esgrime la cifra este sábado, 6 de junio, de 2.823 contagios de los cuales en realidad hay poco más de 1.800 activos entre una población de seis millones de habitantes. Ni hablar de los casos críticos donde también habría mucha tela de donde cortar. ¿Es para confiarnos? No, pero tampoco para seguir histéricos o paranoicos. Sigo dudando (y lo hice desde un principio) de que un confinamiento tan brutal haya sido indispensable; ya seguiremos sufriendo las consecuencias.


2. No sé si celebrar que nuestro gobernador, el licenciado Rodríguez Vallejo, se haya pronunciado a favor del bloque de gobernadores rebeldes y ahora haga parte de sus filas. Sus excelsas capacidades intelectuales, habilidad en el gobierno de su estado, don de gentes, popularidad sin límites, ideales prístinos e incorruptible proceder en la administración serán un gran aporte a este combo que pretende... No, en serio... ¿Alguien sabe en realidad qué pretenden?


Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

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