/ jueves 24 de septiembre de 2020

UG TU CONECTE CON LA CIENCIA

Caminito de la Escuela

M. en C. María del Carmen Rodríguez Robelo
Escuela de Nivel Medio Superior de Guanajuato
Universidad de Guanajuato

Muchos niños y jóvenes recuerdan las canciones de Francisco Gabilondo Soler, al que todavía algunos recordamos como Cri Crí, “El grillito cantor”. En los recuerdos de muchos que ahora son profesionistas, aún están las letras de las canciones y la melodías.vUna de esas melodías es justamente “Caminito de la Escuela” que tiene relación con en este regreso a clases en tiempos de contingencia por COVID-19. La melodía de los años sesenta del siglo pasado, narra la historia de un grupo de animalitos que están muy entusiasmados por ir a su primer día de clases y cómo sus mamás se ocupan de asegurarse de que lleven sus útiles y comida para la hora del recreo.

Hemos regresado a clases de una forma diferente, lo que podemos nombrar ambientes virtuales, donde la tecnología y el uso de equipos, requiere de algo que se llama internet, los chicos requieren una tablet, una Laptop o por lo menos un celular para conectarse a las redes de internet. Las listas escolares se han modificado, se oye pedir un mouse, unos audífonos, una impresora, un escáner… Los chicos empiezan a escuchar cosas como no hay señal, las plataformas están bloqueadas, ya no tengo espacio en la nube, olvidé mi contraseña, no pude ingresar a la videoconferencia; tengo que abrir una cuenta de correo electrónico, se me cerró el plazo de entrega en la plataforma y no pude entregar la evidencia de mi trabajo…

Aunque el panorama no es nada alentador, es importante que todos hagamos conciencia que la vida no tiene precio. Que nuestra salud y la de nuestros hijos es invaluable, incluso si alguno de ellos “perdiera” un semestre o un año de estudios. Ante situaciones extremas, medidas extremas, por lo que es importante reconocer que la educación para la vida se aprende en casa y la escuela complementa la formación académica.

Las actividades domésticas en tiempos de educación a distancia se transforman en saberes de la vida cotidiana. Aprender a preparar los alimentos o apoyar en las labores diarias para mantener la armonía en el espacio en el cual se convive, es otra forma aprender y de aplicar el trabajo colaborativo y en equipo. Poder implementar cambio de roles en las diferentes tareas, apoya en descubrir incluso talentos que no se habían manifestado.

La contingencia está provocando que muchos de nuestros niños y jóvenes, se sientan muy estresados o ansiosos por estar dentro de sus casas, por el hecho de que tal vez no hemos podido capitalizar la oportunidad de una convivencia para el aprendizaje, haciendo de la casa una escuela para la nueva sociedad. Ya que, cada uno de nuestros hogares ofrece un gran escenario de oportunidades para el desarrollo de habilidades tanto lúdicas como socioemocionales. Además de aportar en la formación en valores, como el respeto, la tolerancia y la solidaridad.

De allí que, si vamos a quedarnos en casa, es necesario que cada integrante de una familia capitalice su potencial de apoyo y colaboración para entre todos salir adelante. Los padres sin duda ya tienen muchas preocupaciones en el aspecto económico y como mantenerse alertas para reaccionar a cualquier situación inesperada; pero si en casa hay hermanos mayores estos pueden asumir roles de tutores o asesores de estudios de sus hermanos o familiares menores que ellos, movilizando de esta forma los saberes, ya que se sabe que el que ayuda a alguien a estudiar, aprende dos veces. Podemos oír las pláticas de los abuelos y preguntar si cuando eran niños sucedió algo similar y como lo resolvieron. Sin duda ellos podrán compartir sus anécdotas, que siempre dejan grandes enseñanzas.

En estos momentos es importante comentar en la familia, que todos estamos expuestos directa o indirectamente a un contagio y después de escuchar la forma en la cual este virus tan agresivo daña nuestros pulmones y órganos, lo mejor es mantener las medidas preventivas, a modo de no contraer la infección y contagiar a nuestros seres queridos, siendo incluso está conversación, una clase de ciencias naturales o de biología que permite que la familia pueda investigar más sobre el tema.

Descubrir juntos que los virus son extremadamente chiquitos, solo pueden observarse con un equipo especial que se llama microscopio electrónico. Conocer como un virus entra en el organismo de una persona, y que tal vez no se da cuenta, hasta que empieza a presentar los síntomas y cuando esto está sucediendo es porque este virus ya invadió todas las células del cuerpo, obligándolas a trabajar para hacer muchas copias del virus invasor y por ello en algunas ocasiones los tratamientos ya no son tan efectivos.

Continuamente escuchamos que debemos mantener distancia segura, que es importante quedarnos en casa, que el índice de contagio es muy alto y que la curva de contagios y mortalidad se encuentra en aumento y que, aunque muchos estados se encuentran en semáforo naranja, no es recomendable un regreso a clases o a labores que impliquen reuniones de muchas personas. Esto constituye toda una lección de matemáticas y estadística, que sin exagerar ofrece la oportunidad de dar seguimiento al número de contagios y la eficacia de las medidas preventivas.

Por ello si este semestre no hay “Caminito de la escuela…” es que la escuela estará en cada una de nuestras casas, hasta donde llegaran por diferentes vías tecnológicas los docentes comprometidos, que saben que el conocimiento no tiene barreras y debe llegar a todos. En casa donde cada uno compartirá sus conocimientos y aprenderá a aprender de forma distinta, haciendo del aprendizaje una experiencia compartida donde los grandes apoyaran a los pequeños y cada uno descubrirá que hay muchas formas de aprender.

La educación a distancia, apoyada con las herramientas digitales ofrece una oportunidad de continuar con nuestra formación académica, aún si está, es en entornos virtuales. Por ello es importante que la medida de quedarnos en casa e iniciar un año escolar sin recorrer todos los días el “Caminito de la escuela…”, se transforme en una aportación de cada uno de nosotros a la sociedad, al evitar que seamos susceptibles de contagiarnos o de contagiar a alguna persona…



Cualquier comentario sobre este artículo, favor de dirigirlo a eugreka@ugto.mx. Para consulta de más artículos www.ugto.mx/eugreka

Caminito de la Escuela

M. en C. María del Carmen Rodríguez Robelo
Escuela de Nivel Medio Superior de Guanajuato
Universidad de Guanajuato

Muchos niños y jóvenes recuerdan las canciones de Francisco Gabilondo Soler, al que todavía algunos recordamos como Cri Crí, “El grillito cantor”. En los recuerdos de muchos que ahora son profesionistas, aún están las letras de las canciones y la melodías.vUna de esas melodías es justamente “Caminito de la Escuela” que tiene relación con en este regreso a clases en tiempos de contingencia por COVID-19. La melodía de los años sesenta del siglo pasado, narra la historia de un grupo de animalitos que están muy entusiasmados por ir a su primer día de clases y cómo sus mamás se ocupan de asegurarse de que lleven sus útiles y comida para la hora del recreo.

Hemos regresado a clases de una forma diferente, lo que podemos nombrar ambientes virtuales, donde la tecnología y el uso de equipos, requiere de algo que se llama internet, los chicos requieren una tablet, una Laptop o por lo menos un celular para conectarse a las redes de internet. Las listas escolares se han modificado, se oye pedir un mouse, unos audífonos, una impresora, un escáner… Los chicos empiezan a escuchar cosas como no hay señal, las plataformas están bloqueadas, ya no tengo espacio en la nube, olvidé mi contraseña, no pude ingresar a la videoconferencia; tengo que abrir una cuenta de correo electrónico, se me cerró el plazo de entrega en la plataforma y no pude entregar la evidencia de mi trabajo…

Aunque el panorama no es nada alentador, es importante que todos hagamos conciencia que la vida no tiene precio. Que nuestra salud y la de nuestros hijos es invaluable, incluso si alguno de ellos “perdiera” un semestre o un año de estudios. Ante situaciones extremas, medidas extremas, por lo que es importante reconocer que la educación para la vida se aprende en casa y la escuela complementa la formación académica.

Las actividades domésticas en tiempos de educación a distancia se transforman en saberes de la vida cotidiana. Aprender a preparar los alimentos o apoyar en las labores diarias para mantener la armonía en el espacio en el cual se convive, es otra forma aprender y de aplicar el trabajo colaborativo y en equipo. Poder implementar cambio de roles en las diferentes tareas, apoya en descubrir incluso talentos que no se habían manifestado.

La contingencia está provocando que muchos de nuestros niños y jóvenes, se sientan muy estresados o ansiosos por estar dentro de sus casas, por el hecho de que tal vez no hemos podido capitalizar la oportunidad de una convivencia para el aprendizaje, haciendo de la casa una escuela para la nueva sociedad. Ya que, cada uno de nuestros hogares ofrece un gran escenario de oportunidades para el desarrollo de habilidades tanto lúdicas como socioemocionales. Además de aportar en la formación en valores, como el respeto, la tolerancia y la solidaridad.

De allí que, si vamos a quedarnos en casa, es necesario que cada integrante de una familia capitalice su potencial de apoyo y colaboración para entre todos salir adelante. Los padres sin duda ya tienen muchas preocupaciones en el aspecto económico y como mantenerse alertas para reaccionar a cualquier situación inesperada; pero si en casa hay hermanos mayores estos pueden asumir roles de tutores o asesores de estudios de sus hermanos o familiares menores que ellos, movilizando de esta forma los saberes, ya que se sabe que el que ayuda a alguien a estudiar, aprende dos veces. Podemos oír las pláticas de los abuelos y preguntar si cuando eran niños sucedió algo similar y como lo resolvieron. Sin duda ellos podrán compartir sus anécdotas, que siempre dejan grandes enseñanzas.

En estos momentos es importante comentar en la familia, que todos estamos expuestos directa o indirectamente a un contagio y después de escuchar la forma en la cual este virus tan agresivo daña nuestros pulmones y órganos, lo mejor es mantener las medidas preventivas, a modo de no contraer la infección y contagiar a nuestros seres queridos, siendo incluso está conversación, una clase de ciencias naturales o de biología que permite que la familia pueda investigar más sobre el tema.

Descubrir juntos que los virus son extremadamente chiquitos, solo pueden observarse con un equipo especial que se llama microscopio electrónico. Conocer como un virus entra en el organismo de una persona, y que tal vez no se da cuenta, hasta que empieza a presentar los síntomas y cuando esto está sucediendo es porque este virus ya invadió todas las células del cuerpo, obligándolas a trabajar para hacer muchas copias del virus invasor y por ello en algunas ocasiones los tratamientos ya no son tan efectivos.

Continuamente escuchamos que debemos mantener distancia segura, que es importante quedarnos en casa, que el índice de contagio es muy alto y que la curva de contagios y mortalidad se encuentra en aumento y que, aunque muchos estados se encuentran en semáforo naranja, no es recomendable un regreso a clases o a labores que impliquen reuniones de muchas personas. Esto constituye toda una lección de matemáticas y estadística, que sin exagerar ofrece la oportunidad de dar seguimiento al número de contagios y la eficacia de las medidas preventivas.

Por ello si este semestre no hay “Caminito de la escuela…” es que la escuela estará en cada una de nuestras casas, hasta donde llegaran por diferentes vías tecnológicas los docentes comprometidos, que saben que el conocimiento no tiene barreras y debe llegar a todos. En casa donde cada uno compartirá sus conocimientos y aprenderá a aprender de forma distinta, haciendo del aprendizaje una experiencia compartida donde los grandes apoyaran a los pequeños y cada uno descubrirá que hay muchas formas de aprender.

La educación a distancia, apoyada con las herramientas digitales ofrece una oportunidad de continuar con nuestra formación académica, aún si está, es en entornos virtuales. Por ello es importante que la medida de quedarnos en casa e iniciar un año escolar sin recorrer todos los días el “Caminito de la escuela…”, se transforme en una aportación de cada uno de nosotros a la sociedad, al evitar que seamos susceptibles de contagiarnos o de contagiar a alguna persona…



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