/ sábado 3 de octubre de 2020

UG TU CONECTE CON LA CIENCIA

Las dietas altas en grasas y su efecto en el cerebro

Dr. Cuauhtémoc Sandoval Salazar
Departamento de Enfermería y Obstetricia
División de Ciencias de la Salud e Ingenierías
Campus Celaya-Salvatierra, Universidad de Guanajuato


La Organización Mundial de la Salud define al sobrepeso y la obesidad, como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud de los individuos; esta condición se genera por un consumo excesivo de calorías. La cultura alimentaria favorece su desarrollo al consumir alimentos altos energía, en forma de azúcares refinados y grasas saturadas; las cuales son de bajo costo y fácil acceso. Desafortunadamente, este tipo de productos está desplazando a los alimentos tradicionales como el frijol y el maíz; así como, frutas y verduras frescas; es decir, una dieta tradicional mexicana se caracteriza por ser equilibrada, variada y proporcionar una gran cantidad de nutrimentos.

Es importante mencionar que la obesidad no es solamente implica tener unos kilos de más; sino que, tiene consecuencias metabólicas negativas, como lo es la generación del estrés oxidativo (desequilibrio entre la defensa antioxidante del cuerpo y la producción de radicales libres como átomos, iones o moléculas que dañan a los lípidos, proteínas y ácidos nucleicos); este proceso, favorece la inflamación, daño celular y falla en la comunicación celular.

Vargas y Bourges indican que las conductas alimentarias responsables de la obesidad se originan desde la infancia, están arraigadas y no es sencillo erradicarlas; es decir, comer en exceso no se debe a una falta de voluntad. Por ejemplo, a muchas personas les resulta difícil dejar de comer y en lugar de tomar sola una pequeña porción de alimentos altamente energéticos, “devoran” sin control porciones desmesuradas. Lo anterior, se debe en parte a que las dietas altas en grasa saturadas y azúcar, producen cambios en el cerebro parecidos a los que se observan a la adicción del alcohol, nicotina y cocaína.

En este proceso participan estructuras cerebrales como el hipocampo, la corteza frontal y moléculas transmisoras como la dopamina, serotonina y el GABA; de las cuales se ha demostrado que el consumo de dietas altas en grasa disminuye su concentración y por tanto, se pueden afectar procesos cerebrales como el aprendizaje y la memoria.

Por lo anterior, al estudiar cómo los alimentos alteran las estructuras y funciones del cerebro, los científicos están aprendiendo más sobre los factores neurobiológicos que están detrás de la obesidad. Esto es importante para desarrollar terapias efectivas; así como proporcionar herramientas que ayuden a las personas a prevenir o tratar los efectos negativos de la obesidad; a través del consumo de alimentos nutritivos presentes en cada región.

Cualquier comentario sobre este artículo, favor de dirigirlo a eugreka@ugto.mx. Para consulta de más artículos www.ugto.mx/eugreka

Las dietas altas en grasas y su efecto en el cerebro

Dr. Cuauhtémoc Sandoval Salazar
Departamento de Enfermería y Obstetricia
División de Ciencias de la Salud e Ingenierías
Campus Celaya-Salvatierra, Universidad de Guanajuato


La Organización Mundial de la Salud define al sobrepeso y la obesidad, como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud de los individuos; esta condición se genera por un consumo excesivo de calorías. La cultura alimentaria favorece su desarrollo al consumir alimentos altos energía, en forma de azúcares refinados y grasas saturadas; las cuales son de bajo costo y fácil acceso. Desafortunadamente, este tipo de productos está desplazando a los alimentos tradicionales como el frijol y el maíz; así como, frutas y verduras frescas; es decir, una dieta tradicional mexicana se caracteriza por ser equilibrada, variada y proporcionar una gran cantidad de nutrimentos.

Es importante mencionar que la obesidad no es solamente implica tener unos kilos de más; sino que, tiene consecuencias metabólicas negativas, como lo es la generación del estrés oxidativo (desequilibrio entre la defensa antioxidante del cuerpo y la producción de radicales libres como átomos, iones o moléculas que dañan a los lípidos, proteínas y ácidos nucleicos); este proceso, favorece la inflamación, daño celular y falla en la comunicación celular.

Vargas y Bourges indican que las conductas alimentarias responsables de la obesidad se originan desde la infancia, están arraigadas y no es sencillo erradicarlas; es decir, comer en exceso no se debe a una falta de voluntad. Por ejemplo, a muchas personas les resulta difícil dejar de comer y en lugar de tomar sola una pequeña porción de alimentos altamente energéticos, “devoran” sin control porciones desmesuradas. Lo anterior, se debe en parte a que las dietas altas en grasa saturadas y azúcar, producen cambios en el cerebro parecidos a los que se observan a la adicción del alcohol, nicotina y cocaína.

En este proceso participan estructuras cerebrales como el hipocampo, la corteza frontal y moléculas transmisoras como la dopamina, serotonina y el GABA; de las cuales se ha demostrado que el consumo de dietas altas en grasa disminuye su concentración y por tanto, se pueden afectar procesos cerebrales como el aprendizaje y la memoria.

Por lo anterior, al estudiar cómo los alimentos alteran las estructuras y funciones del cerebro, los científicos están aprendiendo más sobre los factores neurobiológicos que están detrás de la obesidad. Esto es importante para desarrollar terapias efectivas; así como proporcionar herramientas que ayuden a las personas a prevenir o tratar los efectos negativos de la obesidad; a través del consumo de alimentos nutritivos presentes en cada región.

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