/ miércoles 4 de agosto de 2021

V I C I S I T U D E S

POR NECESIDAD

Un proverbio latino nos enuncia que “la necesidad es la madre de la invención”, porque nos permite generar acciones que se traducen en resolver dichas necesidades.

Un servidor, como muchos de mis lectores que manejan un auto, camión, motocicleta o bicicleta hemos visto en las esquinas de las principales avenidas de nuestra ciudad, a varias personas que trabajan en ellas, en diversas actividades, para sacar algunos centavitos y llevarlos a casa para comprar el pan de cada día, las tortillas, los frijolitos, el quesito, o para lo que alcance.

La necesidad es mucha, y hay que comer principalmente, y si alcanza para algo más, será estupendo. Nos encontramos con hombres, mujeres, niños, jóvenes, ancianos y discapacitados realizando actividades de todo tipo, con el único fin que las personas que conducen, los observen, y les puedan apoyar económicamente.

Hay quienes realizan verdaderas proezas, que han practicado, porque se observa que lo hacen muy bien, hasta aquellos que nada más mueven los brazos, o contorsionan su cuerpo, sabiendo que quizá no es tan atractivo su número, y que quizá, como alguien lo dijo un día “aquí haciendo el ridículo para sobrevivir”, pero sabedores, que independientemente de cómo los califiquen, es probable que más de alguno de los que les observan les pueda apoyar con lo mínimo, ya que al final todo cuenta.

Balones, sombrillas, estopas con fuego, bolos, aros de plástico, monociclos, pelotas chicas y grandes, naranjas, piedras, rostros pintados, equilibristas, todo, todo es bueno para ser inventivos, crear, jugar, llamar la atención de quienes los ven y apoyan, o simplemente pasar desapercibidos y siendo ignorados por otros. No podemos olvidarnos de los limpiaparabrisas, de los que venden el periódico, aguas, frutas o golosinas, porque es mejor tratar de vender que andar mendigando o sólo estirando la mano por si alguien se compadece. La necesidad es mucha y el tiempo apremia; hay que trabajar como sea y llevar el sustento a casa.

Lo triste de todo esto, es que no son pocas las personas que laboran de esta manera, pues son un buen número los que andan en estas condiciones, porque simplemente no hay cómo colocarse en un trabajo mejor pagado, más digno y seguro, pues las circunstancias actuales, económicas, sociales, y de salud no lo permiten del todo.

Esa es una cruda realidad que estamos viviendo desde hace mucho tiempo, y que poco o nada se ha resuelto. La sociedad se vuelve insensible, dígase lo que se diga, pues eso no lo podemos ocultar, está a la vista de todos.

¿Quién lo dijo ?, lo desconozco, pero nuevamente es una realidad palpable que debe considerarse para el análisis, y la acción social y humana: “Es difícil convencer a las personas pletóricas de riquezas, que hay otras llenas de necesidades”. Creo que debemos preguntarnos todos, en qué posición estamos y cómo nos encontramos. El Señor nos bendiga. Mtro. Armando.

POR NECESIDAD

Un proverbio latino nos enuncia que “la necesidad es la madre de la invención”, porque nos permite generar acciones que se traducen en resolver dichas necesidades.

Un servidor, como muchos de mis lectores que manejan un auto, camión, motocicleta o bicicleta hemos visto en las esquinas de las principales avenidas de nuestra ciudad, a varias personas que trabajan en ellas, en diversas actividades, para sacar algunos centavitos y llevarlos a casa para comprar el pan de cada día, las tortillas, los frijolitos, el quesito, o para lo que alcance.

La necesidad es mucha, y hay que comer principalmente, y si alcanza para algo más, será estupendo. Nos encontramos con hombres, mujeres, niños, jóvenes, ancianos y discapacitados realizando actividades de todo tipo, con el único fin que las personas que conducen, los observen, y les puedan apoyar económicamente.

Hay quienes realizan verdaderas proezas, que han practicado, porque se observa que lo hacen muy bien, hasta aquellos que nada más mueven los brazos, o contorsionan su cuerpo, sabiendo que quizá no es tan atractivo su número, y que quizá, como alguien lo dijo un día “aquí haciendo el ridículo para sobrevivir”, pero sabedores, que independientemente de cómo los califiquen, es probable que más de alguno de los que les observan les pueda apoyar con lo mínimo, ya que al final todo cuenta.

Balones, sombrillas, estopas con fuego, bolos, aros de plástico, monociclos, pelotas chicas y grandes, naranjas, piedras, rostros pintados, equilibristas, todo, todo es bueno para ser inventivos, crear, jugar, llamar la atención de quienes los ven y apoyan, o simplemente pasar desapercibidos y siendo ignorados por otros. No podemos olvidarnos de los limpiaparabrisas, de los que venden el periódico, aguas, frutas o golosinas, porque es mejor tratar de vender que andar mendigando o sólo estirando la mano por si alguien se compadece. La necesidad es mucha y el tiempo apremia; hay que trabajar como sea y llevar el sustento a casa.

Lo triste de todo esto, es que no son pocas las personas que laboran de esta manera, pues son un buen número los que andan en estas condiciones, porque simplemente no hay cómo colocarse en un trabajo mejor pagado, más digno y seguro, pues las circunstancias actuales, económicas, sociales, y de salud no lo permiten del todo.

Esa es una cruda realidad que estamos viviendo desde hace mucho tiempo, y que poco o nada se ha resuelto. La sociedad se vuelve insensible, dígase lo que se diga, pues eso no lo podemos ocultar, está a la vista de todos.

¿Quién lo dijo ?, lo desconozco, pero nuevamente es una realidad palpable que debe considerarse para el análisis, y la acción social y humana: “Es difícil convencer a las personas pletóricas de riquezas, que hay otras llenas de necesidades”. Creo que debemos preguntarnos todos, en qué posición estamos y cómo nos encontramos. El Señor nos bendiga. Mtro. Armando.

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