Familia palacios: misma enfermedad diferentes conclusiones

Libra la batalla mientras su papá fallece por covid-19

Patricio Serna | El Sol de Irapuato

  · domingo 17 de enero de 2021

Fotos: Miguel Martínez | El Sol de Irapuato

Mientras Martina Palacios Espinoza libraba una batalla por su vida contra el Covid-19, a escasos metros de su sitio de aislamiento, su padre lentamente perdía la vida en la lucha contra el mortal virus.

Fue en junio pasado, cuatro meses después de que se declarara la emergencia sanitaria, cuando el Covid-19 toco a las puertas de la familia Palacios Espinoza.

Martina Palacios y su padre, Rodrigo Palacios Méndez, fueron las primeras víctimas del virus en el hogar, el cual generó una fatídica lucha con resultados contrarios entre ambos pacientes.

Martha Palacios narra que, pese a las medidas de seguridad tomadas ante el temor de contagiarse, los síntomas comenzaron a manifestarse en don Rodrigo, para después ser ella quien padeciera coronavirus.

Manifestó que la lucha generó duros momentos en el hogar, donde también había presencia de infantes y adultos mayores; además de confrontar la hospitalización de uno de sus nietos por pancreatitis.

“Yo estaba muy temerosa y me cuidaba mucho, y pues de repente mi papá fue el que empezó y luego yo, y pues al final pues mi papá si fallece, y pues yo aquí en la casa si viví unos momentos difíciles”.

Tras ser diagnosticada por coronavirus, fue aislada en su cuarto para evitar contagios entre los demás miembros de la familia. Ibuprofeno, Paracetamol, la constante revisión de la oxigenación, además del apoyo de gotas homeopáticas y la fe en Dios fueron las armas con que se enfrentó a un enemigo silencioso.

15 días estuvo aislada en su propio cuarto, periodo en el cual don Rodrigo fue trasladado de urgencia al hospital, donde tres días después perdió la lucha contra el virus.

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Martina luchaba por sobrevivir al virus, mientras su familia guardaba silencio sobre el fallecimiento de su padre, quien fue cremado de acuerdo a los protocolos emitidos por las instancias sanitarias.

“Se lo llevan a él al hospital, pero antes de eso, se despidió de todos, nos reunimos toda la familia y a para cada uno tuvo palabras. Yo estaba en los días más graves, cuando me sentía yo muy mal cuando fallece mi papá, mi papá nada más duró como tres días en el hospital y él falleció en el hospital, entonces a mí no me lo dicen, no me dicen nada, yo le dije a mi hija, ¿Cómo está mi papá?, ¿Cómo va mi papá?, y ella, ya va mejorando y así, y hasta los 15 días que yo fui al doctor para ver cómo me veían, fue cuando ya me dijo lo de mi papá”.

Martina Palacios, logró salir de su cuarto 15 días después, sin embargo, por recomendaciones médicas tuvo que permanecer en su hogar durante dos semanas más.

Durante el aislamiento, Martina ansiaba poder regresar a su negocio, una cocina económica que además de generar ingresos para el hogar, es la pasión de nuestra valiente guerrera.

Fue hasta que un médico determinó que Martina Palacios podía regresar a su labor, a preparar esos deliciosos guisos que han cobrado fama en toda la zona de Silao de la Victoria gracias al sazón y la calidez de la atención.

Sin embargo, se negó regresar al negocio que estaba cerca de la casa de su padre, pues, su cliente número uno, ya no la visitaría, no obstante, decidió emprender el mismo giro, pero desde su hogar, donde hasta la fecha deleita a los comensales de su exquisita sazón.

A seis meses de su contagio y el lamentable fallecimiento de don Rodrigo o “El Niño” Peluquero como es conocido, en el municipio de Silao de la Victoria, la familia de Martina ha sufrido de al menos nueve contagios, entre ellos sus dos hijos, dos de sus hermanas, dos hermanos y tres sobrinos.

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El recuerdo de aquella lucha está presente todavía, pues en el hogar se encuentran las cenizas de Rodrigo Palacios, las cuales esperan descansar a lado de su esposa y compañera de vida, Guadalupe Espinoza.

“No se ha podido superar ese duelo porque, pues no lo he podido vivir como se debe, a parte mi papa todavía está ahí, sus cenizas todavía están en la casa, pues por una cosa u otra de la pandemia no nos hemos podido reunir todos para poder tenerlo ya en un lugar donde el descanse, y eso como que no te da la paz que necesitas”.

La familia, espera a que las condiciones sanitarias mejoren para que todos unidos, hermanos y nietos, puedan dar el último adiós a las cenizas del mayor de los Palacios, un hombre sabio, de gran carisma y un fiel apasionado de la peluquería, trabajo que lo ayudó a sostener a una familia que, pese a la adversidad, se mantiene unida.