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Saludan purépechas a monseñor Enrique

  • El Sol de Irapuato
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Por Carlos Tafoya Flores

IRAPUATO, Gto. (OEM-Informex).- Un grupo de 10 mujeres originarias del Lago de Pátzcuaro y Tzintzuntzan, Michoacán, llegaron a Irapuato para saludar al que en una ocasión fue párroco de sus iglesias y que este viernes se convirtió en el obispo de la Diócesis de Irapuato, con toda la fe de saludarlo y desearle lo mejor en esta nueva encomienda.

Sobre la plaza Miguel Hidalgo junto a la estatua del Papa Juan Pablo II se postró un grupo de 10 mujeres vistiendo atuendos típicos de Michoacán esperando la llegada de Enrique Díaz Díaz a lo que será su nueva casa la Catedral de Irapuato, este grupo de mujeres tuvo que rentar una camioneta turística para realizar el viaje hasta tierras freseras.

Dichas mujeres realizaron un viaje de más de dos horas teniendo que invertir tres mil pesos para poder llegar a saludar a quien dijeron es un viejo amigo de las poblaciones Purépechas, a quien recuerdan como un hombre muy cercano a las personas, quien gusta de visitar en los hogares a las familias llevando mensajes de paz y esperanza.

En su paso por Michoacán estuvo de párroco en Tzintzuntzan ahí lo conocimos, siendo su principal cualidad la sencillez y humildad con la que profesa en su andar por el camino de la fe, aunado a que siempre lleva palabras de esperanza a la población”, comentaron las mujeres Purépechas.

Monseñor Enrique Díaz Díaz es recordado por su amabilidad y buen sentido del humor y pese a su edad aún tiene la energía de los jóvenes con quien gusta de platicar, aconsejar y guiar para que no se salgan del buen camino.

Sobre los gustos del nuevo obispo, se comentó que en su estadía en tierras Purépechas gustaba de comer en los hogares de los feligreses, quienes le preparaban pescado en sus diferentes presentaciones, pues es uno de sus platillos predilectos del jerarca católico.

A él le gusta mucho el pescado, siempre que iba allá a las misas comía puro pescado ya fuera dorado, en caldo con verduras acompañado de arroz, corundas, tortillas recién hechecitas que eran sus predilectas y de postre le dábamos fruta como plátano, manzanas, sandía”, manifestó el grupo de mujeres Purépechas.