/ sábado 9 de febrero de 2019

V I C I S I T U D E S

Por: Armando Hernández Origel

La escuela juega un papel importante en la formación del ser humano en todos sus aspectos, ya que es una necesidad imperativa para el crecimiento de la persona, de la familia como célula fundamental de todo grupo social, y para el propio crecimiento y desarrollo de la sociedad.

La familia es el núcleo indispensable para que la persona sepa conducirse, se valore a sí misma y pueda llegar a ser útil, comenzando a forjarse poco a poco hasta tener la posibilidad de no encerrarse en sí, sino en permearse en ese entorno que no le será fácil enfrentar.

En ambas instituciones, la escuela y la familia, se tienen que desarrollar tareas que complementen lo que a diario se está trabajando y se sigue aprendiendo, de ahí la importancia de fortalecer este rubro para no escatimar esfuerzos y no perder nuestro tiempo.

Las tareas en casa deben tener una visión formativa porque es el lugar donde comúnmente se convive y se comparten espacios, que no son de papá o de mamá, que no son de los hermanos, sino que pertenecen a todos quienes viven bajo el mismo techo, por eso es importante que los niños, hombres y mujeres, los adolescentes y jóvenes, aún las personas de la tercera edad que ahí cohabitan deben ayudar en las tareas familiares porque ello favorece la integración de todos, y se forma con un sentido educativo, tratando de realizarlas sin que éstas interfieran en los trabajos personales y laborales..

Es bueno que los niños desde sus primeros años, previos a su etapa escolar, tengan tareas a realizar para que vayan formándose en responsabilidades que tendrán que llevar a cabo, sin que lleguen después a fastidiarles, sino que las vean como algo inherente a ellos.

Si saben que tienen tareas a realizar en casa y que no deben dejar de hacer, cuando entren a su etapa escolar, cuando estén por primera ocasión en la escuela, ya no les costará trabajo el reconocer sus compromisos y responsabilidades a atender.

Las tareas de la escuela suelen tener dos vertientes, dependiendo de la formación que hayan tenido los niños en casa, refiriéndome con ello a que si en su familia sabía que éstas existían y que no podía evadir, pues las hará sin ningún problema y sin rezongar, pero si las tareas en casa las fueron postergando y no se les exigía el hacerlas, pues entonces este pequeño batallará el hacer lo que la maestra le haya dejado, le dará poco interés y tal vez las deje hasta lo último, ya para cuando casi se vaya a adormir, pero aquí, en ambos casos, es fundamental el apoyo y acompañamiento de los padres de familia.

Hay que ir formando el buen hábito de hacer las tareas en el horario que consideremos más conveniente para los hijos, sin que haya nada que los vaya a distraer, sino al contrario buscando siempre en que estén concentrados en llevarlas a cabo.

Los tiempos pueden ser diferentes en cada caso, pero no hay que dejarlas hasta lo último, ya que deben ser prioritarias para que ellos después se den un tiempo para descansar y puedan salir a jugar sin ningún pendiente.

De ser necesario hay que sentarnos un rato con los hijos, es decir, estar al lado de ellos mientras se van acostumbrando, y no necesariamente para hacerles las tareas sino para irles dando orientaciones de cómo hacerlas, y si se requiere apoyarlos, pues hay que hacerlo.

Importante será tenerles paciencia y no perder la calma ya que habrá niños que las hagan rápidamente, pero habrá otros que tarden en hacerlas, recordando que cada niño tiene su propio ritmo, sus propias capacidades y motivaciones.

No perdamos de vista que las tareas deben ser realizadas en espacios donde no existan los distractores, donde no haya ruidos que los perturben y donde haya luz suficiente para que no lastimen su vista; cuidar la ventilación también es algo que debemos considerar.

Deben tener todos sus instrumentos de trabajo, útiles escolares, a su alcance para que no pierdan tiempo en buscarlos y se distraigan en ello.

La responsabilidad de apoyar a los hijos en sus tareas recae principalmente en mamá y papá, pero cuando haya oportunidad de hacerlo habrá que pedirles a los hermanos mayores que les puedan auxiliar, y más aún si los hijos mayores tienen más conocimientos y estudios que los propios padres. Si no hay hermanos habrá que buscar cómo apoyarlos.

Si estamos convencidos que lo más importante en la vida y en el caminar de los padres son sus hijos, pues no nos queda más que visualizar que para ellos, los hijos, lo más importante son sus padres, por lo que debemos valorar que para ellos lo que los papás digan será lo que más tomen en cuenta. Hay que darles la seguridad de que lo que hacen es por su bien, y que siempre se quiere lo mejor para su desarrollo, para su vida.

La mejor herencia que podemos darle a nuestros hijos es la educación, y ésta comienza en casa. Mis estimados lectores, el Señor nos dé la paz que tanto estamos necesitando en el mundo entero. Bendiciones.

Armando Hernández Origel El Maestro de la Seguridad 08 de febrero de 2019

Por: Armando Hernández Origel

La escuela juega un papel importante en la formación del ser humano en todos sus aspectos, ya que es una necesidad imperativa para el crecimiento de la persona, de la familia como célula fundamental de todo grupo social, y para el propio crecimiento y desarrollo de la sociedad.

La familia es el núcleo indispensable para que la persona sepa conducirse, se valore a sí misma y pueda llegar a ser útil, comenzando a forjarse poco a poco hasta tener la posibilidad de no encerrarse en sí, sino en permearse en ese entorno que no le será fácil enfrentar.

En ambas instituciones, la escuela y la familia, se tienen que desarrollar tareas que complementen lo que a diario se está trabajando y se sigue aprendiendo, de ahí la importancia de fortalecer este rubro para no escatimar esfuerzos y no perder nuestro tiempo.

Las tareas en casa deben tener una visión formativa porque es el lugar donde comúnmente se convive y se comparten espacios, que no son de papá o de mamá, que no son de los hermanos, sino que pertenecen a todos quienes viven bajo el mismo techo, por eso es importante que los niños, hombres y mujeres, los adolescentes y jóvenes, aún las personas de la tercera edad que ahí cohabitan deben ayudar en las tareas familiares porque ello favorece la integración de todos, y se forma con un sentido educativo, tratando de realizarlas sin que éstas interfieran en los trabajos personales y laborales..

Es bueno que los niños desde sus primeros años, previos a su etapa escolar, tengan tareas a realizar para que vayan formándose en responsabilidades que tendrán que llevar a cabo, sin que lleguen después a fastidiarles, sino que las vean como algo inherente a ellos.

Si saben que tienen tareas a realizar en casa y que no deben dejar de hacer, cuando entren a su etapa escolar, cuando estén por primera ocasión en la escuela, ya no les costará trabajo el reconocer sus compromisos y responsabilidades a atender.

Las tareas de la escuela suelen tener dos vertientes, dependiendo de la formación que hayan tenido los niños en casa, refiriéndome con ello a que si en su familia sabía que éstas existían y que no podía evadir, pues las hará sin ningún problema y sin rezongar, pero si las tareas en casa las fueron postergando y no se les exigía el hacerlas, pues entonces este pequeño batallará el hacer lo que la maestra le haya dejado, le dará poco interés y tal vez las deje hasta lo último, ya para cuando casi se vaya a adormir, pero aquí, en ambos casos, es fundamental el apoyo y acompañamiento de los padres de familia.

Hay que ir formando el buen hábito de hacer las tareas en el horario que consideremos más conveniente para los hijos, sin que haya nada que los vaya a distraer, sino al contrario buscando siempre en que estén concentrados en llevarlas a cabo.

Los tiempos pueden ser diferentes en cada caso, pero no hay que dejarlas hasta lo último, ya que deben ser prioritarias para que ellos después se den un tiempo para descansar y puedan salir a jugar sin ningún pendiente.

De ser necesario hay que sentarnos un rato con los hijos, es decir, estar al lado de ellos mientras se van acostumbrando, y no necesariamente para hacerles las tareas sino para irles dando orientaciones de cómo hacerlas, y si se requiere apoyarlos, pues hay que hacerlo.

Importante será tenerles paciencia y no perder la calma ya que habrá niños que las hagan rápidamente, pero habrá otros que tarden en hacerlas, recordando que cada niño tiene su propio ritmo, sus propias capacidades y motivaciones.

No perdamos de vista que las tareas deben ser realizadas en espacios donde no existan los distractores, donde no haya ruidos que los perturben y donde haya luz suficiente para que no lastimen su vista; cuidar la ventilación también es algo que debemos considerar.

Deben tener todos sus instrumentos de trabajo, útiles escolares, a su alcance para que no pierdan tiempo en buscarlos y se distraigan en ello.

La responsabilidad de apoyar a los hijos en sus tareas recae principalmente en mamá y papá, pero cuando haya oportunidad de hacerlo habrá que pedirles a los hermanos mayores que les puedan auxiliar, y más aún si los hijos mayores tienen más conocimientos y estudios que los propios padres. Si no hay hermanos habrá que buscar cómo apoyarlos.

Si estamos convencidos que lo más importante en la vida y en el caminar de los padres son sus hijos, pues no nos queda más que visualizar que para ellos, los hijos, lo más importante son sus padres, por lo que debemos valorar que para ellos lo que los papás digan será lo que más tomen en cuenta. Hay que darles la seguridad de que lo que hacen es por su bien, y que siempre se quiere lo mejor para su desarrollo, para su vida.

La mejor herencia que podemos darle a nuestros hijos es la educación, y ésta comienza en casa. Mis estimados lectores, el Señor nos dé la paz que tanto estamos necesitando en el mundo entero. Bendiciones.

Armando Hernández Origel El Maestro de la Seguridad 08 de febrero de 2019