/ sábado 10 de agosto de 2019

WhatsApp ¿Herramienta de trabajo o instrumento de tortura?

M.A Mariana Pérez Fernández

Viernes 9 p.m. hora de convivir con pareja o amigos, quizá en algún café o bar o en casa acompañado de Netflix, suena el teléfono, es una notificación de WhatsApp (WA), el jefe quiere saber si ya se tienen cierres de ventas para el lunes a las 8 a.m. De inmediato surge el estrés, la molestia y el momento se arruina.


Ignorarlo sería buena opción pero significaría desantender a otros contactos con quienes sí quieres platicar para que no sepa que estás en línea.


Este momento incómodo es increíblemente común ya que muchas organizaciones (sin importar el tamaño) carecen de límites para comunicarse por WA. Si bien es cierto que facilita tratar asuntos, también esclaviza al trabajador ya que su vida laboral está mezclándose (sin autorización) con la personal y resulta altamente desmotivador, ya que le impide un saludable y necesario alejamiento.


Nadie quiere sentirse vigilado las 24 horas, sobre todo si el superior reclama la ausencia de respuesta cuando ve la última hora de desconexión. El colaborador tiene derecho a olvidar sus funciones, a ser tratado con dignidad y respeto, antes que nada es una persona que debe gozar de privacidad.


Algunos consejos para usar adecuadamente esta herramienta:


Poner horarios: Ningún mensaje en fin de semana o días no laborales, tampoco después de terminar la jornada, permitir que el colaborador descanse de sus actividades. Solo se le pagan cierto número de horas y responder WA no está incluido (a menos que sea un trabajo basado en atender emergencias).


Lenguaje: Cuidar las faltas de ortografía, es decir, acentos, signos de interrogación, mayúsculas, etc. Además de evitar palabras altisonantes y coloquiales porque quita formalidad y distorsiona el objetivo.


Contenido: Si es un chat laboral, que se use solo para tratar asuntos relativos como avisos, solicitud y envío de documentación y evidencias, etc. Evitar: la publicidad “mi familiar vende X, les dejo el catálogo por si les interesa”; contenidos subidos de tono, mensajes religiosos (incomoda a quienes creen en otra cosa), cadenas de crítica política (existen foros adecuados de debate), cadenas de desinformación que avisan que WA cerrará si no la transmite a X número de contactos, mensajes de audio desestabilizadores: dicen que en la Av. Guerrero (cualquier municipio del país tiene una calle con ese nombre) están secuestrando niños en un auto rojo. Si resulta complicado validar la información no se debe compartir en un chat de trabajo.


Aplicar estas medidas ayudará a mejorar la relación de todos los miembros de la empresa.


mariana.pefer@gmail.com

M.A Mariana Pérez Fernández

Viernes 9 p.m. hora de convivir con pareja o amigos, quizá en algún café o bar o en casa acompañado de Netflix, suena el teléfono, es una notificación de WhatsApp (WA), el jefe quiere saber si ya se tienen cierres de ventas para el lunes a las 8 a.m. De inmediato surge el estrés, la molestia y el momento se arruina.


Ignorarlo sería buena opción pero significaría desantender a otros contactos con quienes sí quieres platicar para que no sepa que estás en línea.


Este momento incómodo es increíblemente común ya que muchas organizaciones (sin importar el tamaño) carecen de límites para comunicarse por WA. Si bien es cierto que facilita tratar asuntos, también esclaviza al trabajador ya que su vida laboral está mezclándose (sin autorización) con la personal y resulta altamente desmotivador, ya que le impide un saludable y necesario alejamiento.


Nadie quiere sentirse vigilado las 24 horas, sobre todo si el superior reclama la ausencia de respuesta cuando ve la última hora de desconexión. El colaborador tiene derecho a olvidar sus funciones, a ser tratado con dignidad y respeto, antes que nada es una persona que debe gozar de privacidad.


Algunos consejos para usar adecuadamente esta herramienta:


Poner horarios: Ningún mensaje en fin de semana o días no laborales, tampoco después de terminar la jornada, permitir que el colaborador descanse de sus actividades. Solo se le pagan cierto número de horas y responder WA no está incluido (a menos que sea un trabajo basado en atender emergencias).


Lenguaje: Cuidar las faltas de ortografía, es decir, acentos, signos de interrogación, mayúsculas, etc. Además de evitar palabras altisonantes y coloquiales porque quita formalidad y distorsiona el objetivo.


Contenido: Si es un chat laboral, que se use solo para tratar asuntos relativos como avisos, solicitud y envío de documentación y evidencias, etc. Evitar: la publicidad “mi familiar vende X, les dejo el catálogo por si les interesa”; contenidos subidos de tono, mensajes religiosos (incomoda a quienes creen en otra cosa), cadenas de crítica política (existen foros adecuados de debate), cadenas de desinformación que avisan que WA cerrará si no la transmite a X número de contactos, mensajes de audio desestabilizadores: dicen que en la Av. Guerrero (cualquier municipio del país tiene una calle con ese nombre) están secuestrando niños en un auto rojo. Si resulta complicado validar la información no se debe compartir en un chat de trabajo.


Aplicar estas medidas ayudará a mejorar la relación de todos los miembros de la empresa.


mariana.pefer@gmail.com